He visto muchas veces como dos mundos se pueden unir cuando se aman y se vencen entre sus diferencias. Pero para sobrevivir, para luchar contra la cronología que avanza, si no se tiene algo en común, se debe crear.
He visto también en estos casos, que muy a menudo al crear estos espacios no solo se vence a dos mundo opuesto para crear algo en común, sino que ese amor hace sostener el equilibrio perfecto de dos opuestos. Porque los opuestos se atraen, y algo más que físico, es algo del inconsciente. Y aunque cabe la posibilidad de que dos opuestos se atraigan por ese misterio que es la casualidad- el cual no creo-, tal ve esos dos mundos diferentes no lo son tanto como aparentan ser.
Porque cada mundo alberga una mirada a este mundo mundano en busca de algo milagroso que nos salve de la rutina; entonces aparece el amor. Y si tal vez estos dos mundos, aparentemente incomprensibles entre ellos, algo tiene que nacer para que nazca este equilibrio perfecto. Así qué si estas pensando que no puedes enamorarte de alguien por lo diferente que son el uno del otro, estas equivocada/o. Y lo creo porque nunca habrías llegado a ese punto de preguntártelo si fueran en realidad tan diferentes. Tal vez nunca los mundos son tan diferentes y tenemos más deseos en común que lo aparente. Porque preguntarleto ya es una señal de estar caer en ese equilibrio entre dos mentes. Creo que no somos dos mundos diferente, sino que nuestros alrededores nos obligan a creer que de donde nacimos y donde vinimos nos hacen opuesto a cualquiera que tenga un origen diferente al nuestro. Es algo que pensamos por confundir lo que es en realidad ser única/o. Nuestros mundos no son distintos cuando comenzamos a caer por alguien que nos hace reír, suspirar y sonrojar por los pensamientos que se tornan incomprensibles en tu cabeza.
Tu amas la filosofía, y a mi nunca me gustó. La encontré siempre complicada y aburrida; pensé que era llegar a un nivel que no quería llegar por lo confusa que estaría. Me terminó gustando muchos temas de filosofía, como hay otros en los cuales sigo durmiendo. Entonces comencé a escribir y me acordé que mi gusto hacia la filosofía explicaba tal vez lo mucho o poco que llegue un día a sentir por ti. nuestros mundos no fueron tal vez tan opuestos como creímos, y decidí por fin, escribir algo con un tono más filosófico, que con mi sello romántico e imaginativo de siempre. Porque los mundos opuestos no existen cuando nos encontramos y no somos más diferentes. Así ames la filosofía y yo solo la aguante por curiosidad.