Se aprieta mi corazón. Me mareo. Me paro. Me
siento. Me echo. Tengo un enredado nudo en mi estomagó, ahí, bien adentro pero
que quiere salir. Pero no puede. No puedo.
Me paro. Camino a lo largo de mi casa. Me vuelvo a echar. Tengo que
salir a las 6 pm. Son las 4:45. Quiero salir a caminar, sin que nadie me vea,
sin que nadie me mire de más. Sin que quieran robarme, sin que tenga miedo.
Pero es Lima, pero soy menor de edad…
Repito oraciones en mi mente, escucho canciones; pero nada parece
cambiar en mí.
Salgo, finjo sonreír, me hablan, y hablan y
hablan. Los escucho, muchos amigos míos. Sonrío de vez en cuando, algunas veces
de verdad sintiéndolo. Falaz. Pero no puedo de nuevo. No siento. Trato de
hablar, de decir que no me siento bien. Eso me hace sentir pequeña, de una
manera exageradamente ridícula, y recuerdo que hasta cómo me siento es ridículo.
Vuelvo a salir. A pararme, a intentar sonreír.
A decirme muchas veces que no me importa, que se me pasará. No es amor, es
dolor.
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