Para mi mala suerte, creo en los deseos de año nuevo cómo creo que comer las 12 uvas antes de las 12 me va a traer un nuevo año renovado y próspero. #SarcasmoModeOn
No, no soy un Grinch. Increiblemente, soy una persona bien festiva. Puedes chequear mi ipod y comprobar que los villancicos suenan en el aleatorio todo el año, no solo en diciembre. En las vísperas soy como cualquier mortal con sueños, me asomo por la ventana a las 12 para ver los fuegos artificiales y mi estómago se estruja y siento mariposas de la emoción. Pienso en cosas bonitas, me pongo meláncolica y deseo con la fuerza del corazón a lo Alejandro Sanz.
Pero este año no celebre año nuevo. Apenas me asomé al balcón de mi casa, y sólo sonreí después de que el libro que estaba leyendo me hiciera reír. ¿Y qué? No me arrepiento. Mi deprimido corazón se negó a hacer deseos y promesas de fin de año. Obstruyó mi alma festiva y me rogó que no escribiera más cosas cursis y recuerdos melancólicos. Pero así como la venganza es un plato que se come frio, el corazón volvió a jugar conmigo. Silly me.
Flaco-forma cariñosa en la que me refiero a Dios-, no te pedí nada, porque Tú trazas mejor mis caminos que cualquier poeta o pintor, o que una simple soñadora chica de 18 años. Lo siento. Sabes que no me puedo resistir...no puedo resistir pedir estos deseos que la sociedad me grita que cumpla. Es así, que para sacar esta culpa del corazón, escribiré lo que tanto debí pedir para este año nuevo-ya no tan nuevo- 2014.
1. Debí hacer una promesa para dejar de quejarme de Combate o de Esto es Guerra. Sé que maltrecha mi hígado y malgasta mis preciados tweets con mensajes de odio y qué mis sutiles indirectas solo remarcan el ego de alguien que se niega a ser una televidente más de los realities populares del Perú. En cambio, debí pedir la sabíduria de mis amigos-sobre todo de esos muy buenos que se toman la molestia de narrarme paso a paso que va sucediendo en la televisión a través de múltiples tweets-. Debí pedir paciencia para entenderlos, sobre todo para entender por qué mierda Guty ya no está en los leones. Me impaciento, por qué aún no sé quién es Guty Carrera, pero todavía tengo algunos inboxes en mi facebook, memorables mensajes dándome hermosos consejos: que vote por Guty en bailando por un sueño. Mira no estoy tan perdida, porque hasta yo sé que cuando es la final de EEG o Combate, al día siguiente se abre una nueva temporada. ¿Soy pecadora por no gastar mi saldo en votar por mi equipo favorito? :/
2. No basta con pedir que cesen mis súplicas para que cancelen la telebasura, debí pedir aún más paciencia y sobre todo tiempo. Tomarme el tiempo para prender mi televisor y enterarme quiénes son cada uno de los personajes de Chollywood. A mi no me molesta no entender quién es quién cuando en conversaciones cotidianas mis amigos nombran/susurran/excláman los agarres y mechas de estos colorines personajes. Mira qué es más fácil no saberlo; me estaba preguntando si algún día llegaré a trabajar en un medio de espectáculo, y como cástigo por tanto raje, me despidan por no saber sus nombres y sus vidas privadas. ¿Cómo reconocería quién es quién?, ¿Cómo sabría a quién juntar y a quién no?, ¿Cómo adivinaría que Juancho estuvo en Combate y luego se paso a Bienvenida a la Tarde donde embarazó a la tía Susy?
3. Debí pedir que no perdiera la fe en los peruanos. La opinión de los peruanos sobre de qué trata el fallo de La Haya (abra el enlace para leer la noticia) ha herido mi orgullo nacional. Ya ni ganas me ha dado de celebrar la Semana del Chilcano y de embutirme todos los dulces limeños este próximo 18 de enero. Sé que es tarde para pedir deseos, pero ojalá, ojalá que recuerden qué se celebra este 18 y no vea estúpidos memes el 17 para que se les prenda el amor y publiquen: "Te amo Lima"
4. Debí pedir comprensión para todos aquellos que hablan sin saber. También un poquitito MÁS de paciencia para aguantar la política peruana. De verdad, i dont like it. Ya sé que quiero ser periodista y que eso va a ser mi pan de todos los días, pero de verdad que no los aguanto. Voy a prender una vela todos los días para que ese gordo de García dejé de comentar todo,y que deje de malograr los títulares de los periodicos. Tú opinión, no me importa.
5. Debí y debí, y sobre todo debí pedir a Dios que tenga un futuro limpio como periodista. Me he reventado los cesos-de alga je-, leyendo más de 20 artículos sobre "La Concentración de Medios". He leído a las editoriales de los diarios, a periodistas, a politólogos, a Mario Vargas Llosa, a Alvaro Vargas Llosa y hasta a Ollanta Humala. He leído y leído tratando de encontrar la pura verdad. Evalué pros y contras, traté de mantenerme neutral, a veces un lado me convenció, a veces el otro también tenía razón. Y ya no sé ni que esperar. Desconfié hasta de mis fuentes en las cuales antes confiaba. Ojalá que el próximo ciclo toquen el tema, porque ya hice mi tarea.
