martes, 30 de julio de 2013

Cenizas y palabras(doble tanto de letra) Primera parte

-¡Qué lejos estamos!-suspiró.
-¿De qué?
-De nosotros mismos.
 Gabriel García Márquez (Del amor y otros demonios)

Mi mamá no me ha leido

Si tuviera un blog famoso, con varios comentarios, tal vez este post sería una reseña divertida de mis vacaciones de fiestas patrias. Pero no, y aunque puede ser malintrepetado, que bueno que no es así. Este blog tiene significados para mí: muchos que podrían sonar coherentes y muchos que no podría ni explicar, porque ni sabría como hacerlo. Pero dentro de esos, me hace soltar un poco el pudor. Un poco porque nunca he dejado que las personas leean lo que escribo y un poco para ir perdiendo el miedo a eso. Soy lo que escribo, es así. Y me temó-y alegro-, que muchos no me recoocerán así.

Y lo bueno; es que puedo compartir de alguna manera ciertas cosas. De verdad no son planeadas, porque no puedo planear mis emociones.



Los campos, el pasto y el cielo siempre me han encantado por las razones obvias que endulzan a los seres vivos como también mis motivos personales. Así, que es muy improbable dudar de ir de viaje a una chacra alejada de todo con tus mejores amigas, porque aún así en mis peores momentos(me refiero a poder elegir entre los deseos del mundo), lo aceptaría como el mejor regalo del universo. (Además que esto conlleva a comer mucho)
Pero no estoy en mis peores momentos, y tampoco el universo decidió darme un regalo. Pero ocurrió uno  inexplicable. Uno muy ambiguo y no estoy muy segura de que tan detallado lo pueda explicar, pero fue un regalo de ambas partes: un regalo del universo y un recordatorio que me lleva a mis malos momentos.

¿Por qué se me hace tan difícil narran momentos felices?

Llegamos a la chacra de la familia de mi mejor amiga alrededor de las 10 de la mañana. No había sol, porque es Julio, había neblina, porque es invierno, y estaba feliz-eso no se puede explicar-. Hay algo en el pasto y en  los árboles que me encanta. Pero no los jardínes de la ciudad. Mejor así: me gusta demasiado los campos libres, fuera de la urbanidad. Creo, que es la manera en que me hace sentir tan bien.  también puede ser porque me hace sentir totalmente libre. La naturaleza ha sabido enamorarme como ningún hombre lo ha sabido hacer hasta ahora.

Soy como una niña de 7 años, no puedo estar tranquila. Cuando tengo los campos abiertos a mi disposición, es como si tuviera un botón adentro mio que se activa y me ordena que salga a correr. Me da unas ganas increibles de moverme; y me pongo hiperactiva. Porque me pongo de muy buen humor.

Mi grupo de amigas es una rara mezcla de personalidades, pero perfectamente equilabradas. Yo se que si lo explico, ni con esmero la acierto. Pero son lo mejor de este  mundo.
¿Has tenido esos momentos tan geniales, que quieres recordarlos perfectamente? Es ese uno de mis principales problemas, a veces solo tengo miedo de olvidar.
 Se me hace tan difícil narrar los momentos más felices de mi vida. Y se me hace aún más difícil poder escribir lo bien que la hemos pasado, como si escribir el chiste arruinara lo gracioso que es.

Son esos momentos que no se escribir, y es porque la realidad nunca va a ser superada por la ficción. Y escribir es una ficción, así  convierta sus mundos en nuevas realidades y te rompan tu soledad, la sonrísa de las personas que quieres  nunca va a ser superada por un buen verso.  Es el verso el que habla de las sonrisas. Porque las quiere, por que las imita, porque quiere inmortalizar la felicidad. Porque quiero inmortalizar para no olvidar, no olvidar que puedo ser feliz.

 Silly Kleps.

Continuará...

domingo, 21 de julio de 2013

Diecisiete(s): revisando mis manuscritos

Encontré algo que había escrito el año pasado. A veces, simplemente eso vuelve a pasar. Y pasar.



Se aprieta mi corazón. Me mareo. Me paro. Me siento. Me echo. Tengo un enredado nudo en mi estomagó, ahí, bien adentro pero que quiere salir. Pero no puede. No puedo.  Me paro. Camino a lo largo de mi casa. Me vuelvo a echar. Tengo que salir a las 6 pm. Son las 4:45. Quiero salir a caminar, sin que nadie me vea, sin que nadie me mire de más. Sin que quieran robarme, sin que tenga miedo. Pero es Lima, pero soy menor de edad…  Repito oraciones en mi mente, escucho canciones; pero nada parece cambiar en mí.
Salgo, finjo sonreír, me hablan, y hablan y hablan. Los escucho, muchos amigos míos. Sonrío de vez en cuando, algunas veces de verdad sintiéndolo. Falaz. Pero no puedo de nuevo. No siento. Trato de hablar, de decir que no me siento bien. Eso me hace sentir pequeña, de una manera exageradamente ridícula, y recuerdo que hasta cómo me siento es ridículo.
Vuelvo a salir. A pararme, a intentar sonreír. A decirme muchas veces que no me importa, que se me pasará. No es amor, es dolor.

miércoles, 3 de julio de 2013

Al escribir estamos solos.





Esa faceta que toda mujer necesita. Sí, esa misma. A veces, simplemente no queremos estar bien. Es decir, no quiero sentir ese peso hueco horroroso, como cuando sientes ese nudo en la garganta incontrolable. Pero, quieres sentir canciones trisites. No de esas canciones monotomas que solo repiten “tu me quieres, pero yo te amoo” o “Aléjate de mi antes que te mienta”. Es de esas canciones que son tristes porque logran transmitirte algo hermozo. Algo que no solo te mueve y dices “la letra está de puta madre” o “que buena canción”. Sino de verdad esas canciones que te tocan y te hacen suyas. 

Sí y No. No estoy en “mis días”. No estoy triste. Pero tengo esa sensación de mirar películas románticas y no ponerme en un modo  cheesy, sino que es algo más, inexplicable. Es como si el destino me pusiera  los pasos para llegar a un estado emocional, melancólico, reflexivo y filosófico.  Y a la vez, que me revuelva mi línea de tiempo y todos mis sentimientos. ¿Dios nos hizo mujer o nosotras nos hicimos así?

Y bueno. Estaba en uno de mis “pasos” de llegar a ponerme emotiva y empática con situaciones (películas, series, personajes ficticios) que me rompen el corazón, y en la película (paso #5) la chica dice “necesito estar sola para escribir”. Yo, fiel a mi estado emocional empático y romanticón me acordé de algo que me aterra y que me hace feliz a la vez: el miedo a quedarme sola.
Siempre que quiero abordar estos temas existenciales e intentar  enterme siquiera yo misma (aunque sea un poquito) y siempre se me viene este tipo pensamiento: que cursi que estas huevona. Lo que pasa también, es que no sabemos entender el dolor de los demás. Siempre pensamos que lo sobre exageran.  Me encantaría poder explicar de una manera sencilla y rápida lo que se siente sentirse solo. Más que nada, lo feo que  se siente tener que acostumbrarte a tu soledad. ¡y vamos!

 Una vez mi profesora de atletismo me dijo algo muy cierto :”Una carrera es como la vida, Romina, puedes tener a miles de personas a tu costado, apoyándote, peor al final, la carrera la tienes que ganar tu sola”. Es simplemente muy jodido.

Podría ponerme en el plan medio estúpido de “porque carajo no encuentro a alguien” y sacar  varias (muchas) respuestas hacia ello, no soy infeliz. Por ahora. 

Y es allí el problema. “Por ahora”. A veces, creo que necesitamos tener a alguien, pero en serio. NO estoy contando un cuento de princesas. No. Pero, carajo, todos queremos a alguien lindo que nos abraze. Explicitamente: que nos quiera.  Y no me refiero lindo de “guapo”, porque alguien que me quiera siempre será lindo. Y viene la pregunta: ¿ si yo casi ni me fijo en lo físico, porque sigo sola? ¡Están las pruebas! En los últimos tres años, todos los chicos que me han gustado no eran “representantes de la belleza canónica”. Pero cada vez que me gustaban más, me parecían más lindos (lamentablemente) 

Ahora, he escuchado en más de varias oportunidades que la vida del escritor es muy solitaria. Okey, no soy escritora, estudio comunicacion y periodismo (lo que es un sinónimo de escribir, pero con otros fines). Pero, escribir es lo que soy. Es que me gusta tanto,  que a veces quisiera desaparecer para solo poder escribir y escribir y escribir. Me encanta el periodismo y me encanta las comunicaciones. Ahora, esto me permitirá hacer mi vida, ¿disfrutar del amor?
*Voces*: ¿Periodista? No vas atener horario, vas a estar por todos lados. Vida de buenos, pero vida sola.

Soledad.

¿Cómo una persona que tiene terror a quedarse sola, a tener una vida solitaria puede gustarle tanto una vida que es sinónimo de una vida apartada? 

Amo escribir. Pero todas esas habladurías tienen algo de verdad, y esque al escribir estamos solos. Es el único momento en que me siento feliz y a la vez aterrada.
Escribir para mi entonces, debería llamarse amor. Porque al parecer me puede haer muy feliz. Pero también me causa incertidumbre, melancolía y-porqué no- dolor.
¿Qué nos queda kleps?-me pregunto. Seguir. Siempre.