-¡Qué lejos estamos!-suspiró.
-¿De qué?
-De nosotros mismos.
Gabriel García Márquez (Del amor y otros demonios)
Mi mamá no me ha leido
Si tuviera un blog famoso, con varios comentarios, tal vez este post sería una reseña divertida de mis vacaciones de fiestas patrias. Pero no, y aunque puede ser malintrepetado, que bueno que no es así. Este blog tiene significados para mí: muchos que podrían sonar coherentes y muchos que no podría ni explicar, porque ni sabría como hacerlo. Pero dentro de esos, me hace soltar un poco el pudor. Un poco porque nunca he dejado que las personas leean lo que escribo y un poco para ir perdiendo el miedo a eso. Soy lo que escribo, es así. Y me temó-y alegro-, que muchos no me recoocerán así.
Y lo bueno; es que puedo compartir de alguna manera ciertas cosas. De verdad no son planeadas, porque no puedo planear mis emociones.
Los campos, el pasto y el cielo siempre me han encantado por las razones obvias que endulzan a los seres vivos como también mis motivos personales. Así, que es muy improbable dudar de ir de viaje a una chacra alejada de todo con tus mejores amigas, porque aún así en mis peores momentos(me refiero a poder elegir entre los deseos del mundo), lo aceptaría como el mejor regalo del universo. (Además que esto conlleva a comer mucho)
Pero no estoy en mis peores momentos, y tampoco el universo decidió darme un regalo. Pero ocurrió uno inexplicable. Uno muy ambiguo y no estoy muy segura de que tan detallado lo pueda explicar, pero fue un regalo de ambas partes: un regalo del universo y un recordatorio que me lleva a mis malos momentos.
¿Por qué se me hace tan difícil narran momentos felices?
Llegamos a la chacra de la familia de mi mejor amiga alrededor de las 10 de la mañana. No había sol, porque es Julio, había neblina, porque es invierno, y estaba feliz-eso no se puede explicar-. Hay algo en el pasto y en los árboles que me encanta. Pero no los jardínes de la ciudad. Mejor así: me gusta demasiado los campos libres, fuera de la urbanidad. Creo, que es la manera en que me hace sentir tan bien. también puede ser porque me hace sentir totalmente libre. La naturaleza ha sabido enamorarme como ningún hombre lo ha sabido hacer hasta ahora.
Soy como una niña de 7 años, no puedo estar tranquila. Cuando tengo los campos abiertos a mi disposición, es como si tuviera un botón adentro mio que se activa y me ordena que salga a correr. Me da unas ganas increibles de moverme; y me pongo hiperactiva. Porque me pongo de muy buen humor.
Mi grupo de amigas es una rara mezcla de personalidades, pero perfectamente equilabradas. Yo se que si lo explico, ni con esmero la acierto. Pero son lo mejor de este mundo.
¿Has tenido esos momentos tan geniales, que quieres recordarlos perfectamente? Es ese uno de mis principales problemas, a veces solo tengo miedo de olvidar.
Se me hace tan difícil narrar los momentos más felices de mi vida. Y se me hace aún más difícil poder escribir lo bien que la hemos pasado, como si escribir el chiste arruinara lo gracioso que es.
Son esos momentos que no se escribir, y es porque la realidad nunca va a ser superada por la ficción. Y escribir es una ficción, así convierta sus mundos en nuevas realidades y te rompan tu soledad, la sonrísa de las personas que quieres nunca va a ser superada por un buen verso. Es el verso el que habla de las sonrisas. Porque las quiere, por que las imita, porque quiere inmortalizar la felicidad. Porque quiero inmortalizar para no olvidar, no olvidar que puedo ser feliz.
Silly Kleps.
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